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sábado, 10 de julio de 2010

SAN TELMO

Fiestas de Julio, San Telmo
Ermita de San Telmo

Análisis respectivo: 1610-2010,
Cuatrocientos años que San Telmo esta en nuestra Ciudad
Con su imagen, Ermita, Convento y Bateria

La orden de predicadores del convento de San Benito Abad en la Villa de La Orotava, fundado en 1593 el cual estaba regentado por los frailes dominicos y estos bajaban al Puerto de la Orotava para confesar, predicar e instruir a los vecinos en las prácticas cristinas. Desde 1593 era atendida por esta comunidad religiosa de los dominicos, la antigua ermita de Nuestra Señora de la Paz de San Amaro que es la más antigua del Puerto de la Cruz hoy día, ya que estos terrenos hasta 1827 pertenecieron a La Orotava, fue construida en 1591 su función originaria fue la cristianización de unos lugares de profundo valor espiritual para la población aborigen como eran el “Llano del Bailadero” y la necrópolis de la “Ladera de Martiánez”. Esta ermita la mando a edificar el Capitán, Juan de Mesa Lugo y Ayala con ayuda de los propios vecinos del lugar, ya que por aquel entonces no existía ningún recinto consagrado al culto religioso en el reducido núcleo poblacional de la Caleta de la Orotava.
El Puerto de la Orotava era la vía de comunicación con las islas de La Palma y La Gomera donde estos poseían conventos. Esto motivó a fray Félix de Fonseca, Vicario de dicho convento a solicitar del Gobernador, Capítan Luis Manuel Gaudier (1601-1603) aprovechando una visita que efectuó a dicha Villa en el año de 1602 acompañado por los diputados Capítan Pedro Soler de Padilla y Capítan Luis de San Martín Cabrera, para que le concediese dos sitios en el Puerto de la Orotava separados uno de otro para construir un alojamiento para los religiosos que estuviesen en transito entre las islas y el otro para almacén.
El Cabildo le responde con una orden de fecha 8 de Noviembre de 1602 concediéndoles los dos solares. El 17 de Noviembre del mismo año se reúnen en el Puerto de la Orotava, fray Félix de Fonseca y el Regidor Capítan Juan de Mesa Luzardo ante el Escribano Publico Roque Xuárez actuando como testigos Manuel González, guarda del Puerto y Simón Lorenzo, y diversos mareantes y vecinos de este Puerto.
Nuevamente en 1605, fray Félix de Fonseca se dirige al Cabildo de La Laguna en demanda de un nuevo solar. El 14 de Noviembre de 1605 le fue concedido el nuevo sitio de ochenta pies de cumplido y cuarenta pies de ancho. Para esta tarea se comisiono al Capitán Antonio de Franchi y Fontes del Castillo, con esta nueva data el 29 de Mayo de 1606 fray Félix Fonseca y el Capitán Antonio de Franchy se presentan ante el Escribano Publico Roque Xuárez, donde le ceden dicha data al Convento de San Benito de La Orotava de ochenta pies de cumplido y cuarenta de ancho en el camino Real que viene de la ermita, Nuestra Señora de la Paz, por donde linda la mar. De manera que queda este sitio por abajo lindando con la mar, por arriba el Camino Real, y por un lado los solares de Matheo Viña de Vergara y el Beneficiado de la iglesia de la Concepción de La Orotava bachiller Francisco Hernández, actuaron como testigos Matheo Viña de Vergara Alcalde pedaneo, Hernando Álvarez, Tesorero de la Santa Cruzada y Domingo Carrillo, Alguacil del dicho Puerto para las visitas que los ministros del Santo Ofició hacen a los navíos extranjeros.
Siendo ya dueños de los solares, mientras obtenían el beneplácito del superior de la orden dominica y Obispado de Canarias presidido por el Obispo Francisco Martínez de Cenicero (1597-1607) utilizaron el tercer solar en la construcción de la ermita y hospicio la cual ofrendaron al dominico San Telmo, este nombre fue puesto posiblemente por la ayuda económica recibida para la construcción de la ermita por el Gremio de Mareantes de este Puerto de la Orotava, ante la crítica situación que atravesaban los dominicos, posiblemente la imagen del Santo Patrón fuese adquirida por el mismo Gremio Mareantes.
La ermita de San Telmo tenia su frente mirando hacia el poniente, inclinada hacia San Juan de la Rambla, y el hospicio era una pequeña casa junto a la ermita por la parte de la cumbre, quedando una plaza en la parte delantera. Entre 1609 y 1610 pasaron a ocuparla los frailes dominicos, visitaban el hospicio y decían misa en la ermita a la que asistían los mareantes.
De ermita y hospicio pasó a vicaría entre 1625 y 1626 siendo su primer vicario Fray Antonio de la Encarnación, una vez erigido en vicaria los religiosos buscaron un patrón para la construcción de un convento bajo la advocación de San Telmo y el santuario bajo la de Nuestra Señora del Buen Viaje.
En 1625 entro como patrono Pedro de Morgaranes, Almojarife de la Aduana y administrador de las Rentas Reales, se celebró la escritura ante el escribano orotavense Francisco Bienvenido el 12 de julio de 1625, con la anuncia de Fray Antonio de la Encarnación primer Vicario, vivieron los monjes como vicaria desde 1626 permaneciendo así por mas de 24 años. Este mismo año de 1626 la Orden de predicadores de San Benito de La Orotava comenzaron la construcción de dicho convento ubicándose en los terrenos de la antigua ermita del mismo nombre y los frailes se alojaron en una casa que les cedió el capitán Juan Matienzo Albear.
Plano del Puerto de la Orotava de Próspero Cassola, editado en 1634

Este mismo año de 1626 comenzó la construcción de la nueva ermita costeada por los mareantes en honor de su santo patrón San Telmo, en el Boquete sobre las peñas de la caleta, una planicie socavada por cuevas a la altura del mar, queda concluida en 1630, donde los monjes dominicos pasaron a decir la misa y administrar los sacramentos para los mareantes hasta la terminación del Convento que se puso a la advocación del dominico San Telmo que se llevo a cabo poco antes de la mitad del Siglo XVII, ubicándose en los terrenos de la antigua ermita del mismo nombre. Ermita de San Telmo, principios delsiglo XX
La nueva ermita es de planta rectangular. Los muros son de mampuesto y barro revocados de cal. La cubierta de teja árabe a dos aguas. En la fachada principal situada al poniente en el lado superior derecho esta la espadaña de dos cuerpos el primero se halla la campana, en forma cuadrangular de cantería basáltica y mampostería, rematada con cornisa, el segundo de menor tamaño y acabada en pináculo. El frontispicio está rematado por una pequeña cruz. La ermita posee dos pórticos idénticos de cantería basáltica que se sostienen por sencillas pilastras con los vanos simétricos de arcos a medio punto. Sus puertas de doble hoja cada una, están echas de cojinetes, la principal orientada al noroeste y la segunda hacia el norte ó mar. Un ventano en la fachada sur, para dar luminosidad. La techumbre interior es artesonada en madera con tirantes dobles de estilo mudéjar. La cubierta de la sacristía es de teja árabe a una sola vertiente y de menor altura, una puerta aproximadamente a la derecha en la fachada orientada al nordeste, y una ventana orientada en la fachada norte ó mar. A su alrededor y aledaños a los muros de la ermita tiene emplazados asientos de mampostería. En su entorno se formo lo que se llamo Plazoleta de Los Mareantes. Según el libro Tenerife a través de la cartografía y en el plano levantado por el ingeniero Militar Coronel Antonio de la Riviere en 1741, y por el Teniente Coronel Francisco Coello de Portugal y Quesada (1822-1898) levantado en 1849.









Convento dominico de San Temo
, visto desde la Calle San Telmo y desde la Celle Santo Domingo.


Los patronos siguientes del convento después del fallecimiento de Pedro de Morgaranes, fueron los hermanos Capitanes Luis y Andrés Lorenzo Llarena, naturales de La Orotava, los mismos que lo habían sido de la Consolación de Santa Cruz, este convento aunque pequeño era muy alegre y aseado con una comunidad de dieciséis religiosos dominicos. En 1659 accedió a ser Priorato ya terminado el Convento su primer prior fue fray Francisco Delgado. Fallecidos sus patronos se hace cargo del Convento Dominico, el capitán Juan Lorenzo Llerena y Ayala, alguacil mayor hijo de Luis Lorenzo Llerena y este residía en La Laguna, quien renuncia, ante la negativa para reconstruir la capilla del convento que amenazaba ruina, el principal de predicadores Fray Juan Marrero dio licencia para buscar otro patrono. El 24 de enero de 1.678 el convento cedió el patronato a la Hermandad de Nuestras Señora del Rosario, por escritura ante Miguel de Melo el día 13 de marzo de 1.678, cuyos cofrades fabricaron a su costa una Capilla donde entronizaron a la imagen de la Virgen del Rosario, siendo esta capilla una de las mas frecuentadas por los fieles, que acudían a rezar en ella el rosario delante de la imagen. Se decide por el nuevo patronato, ubicar en el retablo mayor a Nuestra Señora del Rosario y pasa a ocupar otra capilla Nuestra Señora del Buen Viaje, ya que nunca contó con una orden religiosa que propagase y mantuviese su culto, solo los mareantes profesaban por ella especial devoción.
En el convento dominico la confraternidad de Mareantes contaba con retablo propio con derecho a sepultura, en 1733 fue adquirida una nueva imagen de Nuestra Señora del Buen Viaje por 507 reales y 6 cuartos, hasta entonces se le daba culto a la primitiva imagen que se encontraba en el convento. Desde esas fechas se obligan a sostener tanto esa fiesta como la de San Telmo 23 marinos y sus descendientes con el uno y medio por ciento de sus ganancias.
De las visitas canónicas efectuadas al Gremio de Mareantes no se conserva texto alguno, por que al parecer los obispos de Canarias se abstuvieron por prudencia de intervenir directamente en la Cofradía de Mareantes a pesar de las ayudas recibidas en la Iglesia de Nuestra Señora de la Peña, porque sabían que ésta carecía de la obligada autorización Real y que no podrían darle ninguna aprobación o sanción canónica.
ANALICEMOS EL PORQUE DE LA ERMITA DENTRO DEL MISMO FORTÍN DE SAN TELMO: El Cabildo de la Isla tenia su cede en La Laguna, en 1506 tomo el acuerdo de construir con fondos de esta institución, un muelle en el Puerto de Araotava, para recaudar impuestos que debían de pagar todos los mercaderes que utilizasen el proyectado muelle para garantizarse unos ingresos fijos. Libro de Acuerdos folio 102 correspondiente al mes de diciembre de 1506. Es muy posible que el lugar elegido para la construcción de este muelle fuese el llamado Limpio Grande ó de las Carabelas situado en la desembocadura del Barranco de San Felipe, cuyo proyecto nunca llego a realizarse probablemente por los insuficientes medios económicos de que disponía el Cabildo a principios del Siglo XVI.
El limpio Grande ó de Las Carabelas era el fondeadero de mayor calado, donde anclaban los navíos de mayor tonelaje procedentes de América hacia la península ó de la península hacia América, durante el siglo XVI, tenia unas 40 a 50 brazas de profundidad, fue el primer embarcadero y desembarcadero en el llamado Puerto Viejo, fue utilizado hasta quedar cegado por los materiales acumulados por las crecidas del barranco en un espacio de más de 200 metros desde la orilla hacia dentro del mar por lo que sufrió mucho el fondo del Limpio.

Viera y Clavijo nos cuenta en su Historia de canarias. Abrióse el Puerto Viejo en la caleta o encenada del barranco que está hacia la parte occidental de la punta que forma allí la tierra. Pero habiendose echado a perder con una avenida del barranco y reconociendose que las olas de aquellos mares del Norte eran demasiados bravas en dicho sitio, se abrio el Puerto Nuevo que hoy existe, rompiendo Francisco Xuárez de Lugo las grandes peñas que servian de estorbo a la entrada.
Esta avenida del barranco que nos cuenta Viera y Clavijo se cree fue ocurrida en 1641. El proyecto del castillo de San Felipe fue fechado en 1634 por el ingeniero Próspero Cassola, y en 1640 el Cabildo tomo el acuerdo para la construcción del mismo debido a la revolución de Portugal. En 1641 se inició la construcción del Castillo de San Felipe en el Limpio Grande por orden del Comandante General de las Islas don Alonso Dávila Guzmán, fue encargado de las obras don Antonio Gallegos y este no fue terminado hasta 1655.

Felipe II, Rey de España
María I, Reina de Inglaterra








Felipe II (Valladolid, 21 de mayo de 1527 – El Escorial, 13 de septiembre de 1598) casó con María I de Inglaterra, (Greenwich, Inglaterra; 18 de febrero de 1516 - Londres; 17 de noviembre de 1558) la ceremonia tuvo lugar en la Catedral de Winchester el 25 de julio de 1554, dos días después de su primer encuentro. El punto de vista de Felipe II era puramente político, El tratamiento del matrimonio de María I y Felipe II era el de: «Felipe y María, por la gracia de Dios, Rey y Reina de Inglaterra, Francia, España, Nápoles, Jerusalén e Irlanda, defensores de la fe, Príncipes de España y Sicilia, Archiduques de Austria, Duques de Milán, Borgoña y Brabant, Condes de Hasburgo, Flandes y Tirol».
María I se preocupó de asuntos relacionados con la religión siempre rechazó la ruptura con Roma emprendida por su padre Enrique VIII y el establecimiento del protestantismo, persuadió al Parlamento para rechazar las leyes protestantes aprobadas por su padre Enrique VIII. María I disfrutó de una tremenda popularidad entre el pueblo debido al duro trato que recibió en los comienzos de su reinado, especialmente por la población católica. Sin embargo su matrimonio con Felipe II no fue bien aceptado entre sus súbditos; en el contrato de matrimonio se especificaba claramente que Inglaterra no se vería envuelta en guerras de España, pero se demostró que esta condición no tenía ningún sentido. Felipe II pasó la mayor parte del tiempo gobernando sus territorios en Europa continental mientras su esposa permanecía en Inglaterra y tras la muerte de su esposa que se produjo el 17 de noviembre de 1558 en el Palacio de St. James, Felipe II fue pretendiente de Isabel I, hermanastra de su primera esposa, pero fue rechazado por ella. Al subir al trono de Inglaterra, Isabel I, (Greenwich, 7 de septiembre de 1533 – Richmond, 24 de marzo de 1603) que era anglicana e inicia una persecución de los católicos, y se convierte en una enemiga de Felipe II y del catolicismo.
Isabel I, Reina de Inglaterra

Los piratas ingleses comienzan a azotar los territorios españoles y no quedan exentas las costas canarias debido a la gran rivalidad hispano-inglesa, en los años finales del siglo XVI durante cientos de años, los navíos de Inglaterra,uniendose los de Holanda, los franceses y los berberiscos, intentaron conseguir gloria y provecho de estas Islas con continuos ataques con afanes de saqueo. A partir de éste momento, Inglaterra se une con todos los enemigos de España entra en guerra se produce así el enfrentamiento marítimo y los corsarios ingleses atacan sucesivamente la flota de la plata que viene de las Indias y las rutas comerciales españolas. En 1580 Felipe II decide intervenir militarmente contra Portugal invadiéndola, hizo valer sus derechos por la fuerza, los tercios españoles al mando del Duque de Alba entran en Portugal y las Cortes de Tomar, eligen a Felipe II como rey de Portugal, quedó así incorporado a la Monarquía de los Austria (rama española de la Casa de Habsburgo).
Después de la destrucción de la Armada Invencible española en 1588, quedaron establecidas las condiciones para el dominio inglés de Los mares. En su reinado, Isabel I promovió el desarrollo naval y llegó a ser la dueña de la flota más poderosa del mundo, el costo total de la armada naval y su mantenimiento era mucho más bajo que el de un ejército permanente en tierra.
En el siglo XVII la piratería en Canarias se intensifica, gracias en parte al debilitamiento del imperio español y a las numerosas guerras con Francia y Flandes. La inseguridad, no sólo para navegar por las islas, sino también de la vida de los isleños frente a los ataques piráticos hace que se cree la figura del Capitán General con funciones tanto militares como políticas. También llegan a Canarias una serie de ingenieros para dotar de torres y castillos a las costas canarias para hacer frente a los ataques de piratas y de otras fuerzas enemigas españolas.
En la segunda mitad del siglo XVII, siguen los conflictos originados por el dominio de mercados y rutas comerciales que provocaron enfrentamientos marítimos, hasta que el VIII duque de Braganza, Juan IV (1604-1656), encabezó desde 1637 la conspiración de la nobleza portuguesa apoyada por Francia que culminó en la insurrección contra Felipe IV de España en 1640.
En 1641 reunió unas Cortes que le proclamaron rey de Portugal y fortaleció su posición derrotando en 1644 a los españoles en la batalla de Montijo. En 1654 se firma el Tratado anglo-portugués entre Juan IV y Oliver Cromwell en Westminsters, y le permite reclutar 4000 soldados y caballos, en Escocia e Irlanda y fleta 24 barcos ingleses para llevarlos a la lucha contra España. Desde 1661 los independentistas portugueses con la alianza anglo-portuguesa obtuvieron la independencia de España en 1668 con el tratado de Lisboa. Juan IV, Rey de Portugal
Dado que el limpio Grande ó de Las Carabelas con la acumulación de materiales de la crecida del barranco el fondo quedo con menos calado por los escombros, se habilitó el limpio del Rey como nuevo fondeadero, pero solo tenia la pequeña caleta algunas trincheras y pocos cañones, y desde el castillo de San Felipe no podían custodiase muchos de los barcos que desde América ó península, recalaba y fondeaban en el limpio del Rey.Lienzo de Marcos Baeza Carrillo, Vista de Las peñas del Infierno, Ermita y Convento de San Telmo.
Observemos los alrededores para ubicar una nueva batería, pueden ser las peñas del infierno, hoy Penitente, solo hay peñascos y rellenarlo para hacer un fortín en este lugar seria muy costoso, posiblemente se abran decidido por el Boquete sobre las peñas de la caleta donde esta instalada la ermita de San Telmo y la Plazoleta de Los Mareantes que seria mucho más económico. Por estas fechas el Convento de los dominicos, San Telmo, tenia concluida su iglesia de una sola nave y dos capillas consagradas a Nuestra Señora del Rosario y Nuestra Señora del Buen Viaje, se puede pensar que los militares optaron por este lugar con o sin acuerdo alguno con el Gremio de Mareantes en tomar la ermita y sabidos de que ésta carecía de la obligada autorización Real como gremio deciden trasladar al Santo Patrón al convento, para ubicar en la zona el fortín dado los continuos ataques piratas de los británico con patente de corso contra los barcos españole, había que tener un refugio para los mismos, llegando a utilizan la ermita para la tropa y la sacristía para el cuerpo de guardia
Si la batería se hubiese edificado antes que la ermita, los Militares no hubiesen autorizado la construcción de la misma dentro de un recinto militar, ya que en 1648 La Orotava obtuvo el título de Villa exenta con alcalde propio, aunque siguió dependiendo del único ayuntamiento de la isla, el Cabildo lagunero, durante todo el Antiguo Régimen, La Orotava estaba facultada para nombrar Alcalde Real y Castellano para sus fortalezas. Esta batería cabe la posibilidad que fuese construida entre los años sesenta y setenta del siglo XVII para proteger el fondeadero del Rey, entre la llamada zona del Infierno y el Pris. Es la segunda de las cuatro fortificaciones que establecieron el sistema defensivo Militar del Puerto de la Orotava.
José Viera y Clavijo dice en su Historia de Canarias, En 1707 el Comandante General de las Islas Canarias Agustín de Robles y Lorenzana Caballero de Santiago 1705-1709 en un exceso de celo profesional, pretendió cambiar la situación obligando que algunos cargos, que hasta entonces se atendían por nobles y ciudadanos de forma voluntaria estuviesen bajo sus ordenes y control, designando como gobernador para la batería de San Telmo del Puerto de la Orotava al Coronel Marcos Francisco de Betancourt y Castro, y del Castillo de San Cristóbal de Santa Cruz, a Juan de Herrera y Leyva Urtusaustegui. Lo que motivo un pleito de intereses jurisdiccionales entre la Capitanía de Canarias, el Cabildo de La Laguna y el Ayuntamiento de La Orotava que veían atropellados sus más adorados privilegios de elegir Alcalde Real y Castellano para sus fortalezas, según La Real Previsión de S.M. Felipe IV, dictada el 28 de noviembre de 1648 y que entró en vigor el 3 de mayo de 1651.
El castellano de San Cristóbal, que siempre era Gobernador de la plaza en ausencias del Capítan General: y La Orotava por la facultad de elegir Alcalde y Castellano que mandase aquella marina Despues de haber despachado titulos de Gobernadores de las armas de los puertos de Santa Cruz y La Orotava a los Coroneles Juan de Herrera y Leyva y Marcos Francisco de Bétancourt y Castro, (bisabuelo de Agustín de Betancourt y Molina) pues aunque les dio posesión con aprobación real en noviembre de 1707, la ciudad de La Laguna y la Villa de La Orotava, que veian atropellados sus privilegios, hicieron fuertes contradicciones. La Ciudad, por su pertenencia de nombrar castellano de Castillo de San Cristóbal en ausencia del Capitan General, y La Orotava, por facultad de elegir Alcalde en el Puerto de la Orotava y Castellano en San Felipe y San Telmo.
En efecto, luego que La Orotava supo que el General habia mandado entregar al nuevo Gobernador del Puerto las plataformas, municiones y pertrechos, que habia llamado al Alcalde castellano y puesto en su lugar un mercader, que habia nombrado un Capitán de trincheras y un castellano en la bateria de San Telmo; que no daba en sus despachos al dicho Puerto el nombre de La Orotava, sino solamente Puerto de la Cruz, que habia prohibido que ningún vecino fuese a bordo de las naves surtas en el puerto a comerciar sin licencia suya: luego que supo, tantos agravios, confio sus poderes a Antonio Viña, para que los contradijese. No quiso el General oir la protesta, por que no iba firmada de abogado. Firmala Martín de Bucaille Manrique de Lara, previtero, vicario, examinador del obispado, gran jurista y gran hombre. Responde entonces el General a mano armada que la firmasen todos los vecinos: señala la ciudad por cárcel a Antonio Viña, sácale cien ducados de multa: pasa el General en persona a las casas del Obispo Juan Ruiz Simón (1706-1712), a pedir que se le entregase al abogado para arrestarle por el delito de haber firmado el pedimento: excúsase el Obispo y véngase el General mandando que el licenciado Martín de Bucaille no actuase en su tribunal en lo sucesivo.
Dos mensajeros marcharon a la corte: Juan Francisco de Franchi-Alfaro y Lugo por La Orotava, y Angel Bautista Vandama por La Laguna. Sus memoriales impresos, en que manifestaban los antiguos servicios y privilegios de ambos vecindarios, violados en un solo día por Agustín de Robles y Lorenzana, iban apoyados de otros del corregidor y los Coroneles. No solo se exponían en ellos aquellos desórdenes, sino también la rara elección que habia hecho el General de algunos guardas de la aduana y oficiales mecánicos, para empleos militares del Puerto “ Contradicción Notoria (decia el consejo), representar muchas veces que los cabos y oficiales de las milicias debian de ser de la primera distinción y conferirlos luego a gente de inferios calidad”. Sin embargo, el General insistía en sus dos Gobernadores, y ofrecia, en nombre de los vecinos del mismo Puerto de la Orotava servir al estado con 500 doblones, porque se relevase a la villa de La Orotava de la facultad de nombrar anualmente castellano. Esto era confesar que no tenia razón.
Giro el largo expediente por los consejos de guerra y de Castilla, hasta que el 22 de Agosto de 1709 mandó el Rey : “Que cancelasen y recogiesen las 2000 cédulas de preeminencia. Que sólo gozasen fuero militar en lo criminal el capitán, teniente, alferez y un sargento de cada compañía. Que en esta causa se acompañase al General con un oidor de la Audiencia. Que fuese al consejo de guerra las apelaciones. Que los dos Gobernadores de las armas no subsistiesen, y se cancelasen sus nombramientos. Que el Capitan General guardase los estilos de las islas, como sus antecesores lo habian echo. Que mantuviese a la villa de La Orotava en sus privilegios por lo tocante al Puerto de la Orotava, y dejase de atropellar a su abogado. Al Capitán General se le dará severa reprehensión por lo que ha callado en algunos de los puntos que se han tratado y maliciosas representaciones que sobre otros ha hecho, y por los atropellamientos que ha ejecutado contra la Audiencia usurpando la juridicción real, con todo lo demás que toca el consejo sus procedimientos, que se le desaprobarán, manifestandole mi desagrado”
Al mismo tiempo se despachó nueva instrucción para gobierno de los Capitanes Generales “ La que deveria observarse con toda vigilancia, dado la Audiencia cuenta al consejo en caso de contravención, para que se tomasen las providencias convenientes.
Cuando esta declaración llegó a Canarias, ya el General Agustín de Robles y Lorenzana se habia despedido de La Laguna para volver a la Peninsula, dejando mucha correspondencias y amistades. Caballero ingenuo, generoso servidor del Rey, pero dominante y ligero.

En la visita efectuada a la Isla de Tenerife iniciada el 19 de Agosto de 1733 por el ilustrísimo Sr. Obispo Pedro Manuel Dávila y Cardenes 1732-1739, En el libro que imprime en Madrid en 1737 con el Sexto Sínodo “Constituciones Sinodales del Obispado de Canarias” celebradas desde el 28 de agosto al 5 de septiembre de 1735, no nombra esta Batería, pero si nombra la ermita de San Telmo, con referencia al Puerto de la Orotava dice lo siguiente, Este lugar y Puerto tiene un Beneficio, previsión de su Majestad, decente iglesia, dos Conventos de Religiosos, uno de once Dominicos, y otro de doce Franciscanos, y uno de cincuenta Religiosas Dominicas, dos Hermitas, que son las de San Telmo, y San Sebastián (La ermita de San Sebastián estaba situada en la montaña Miseria, luego se llamo montaña de Taoro, esta imagen de San Sebastián, es del siglo XVII, actualmente figura en el lado izquierdo del retablo de Nuestra Señora del Carmen en la Parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia). Ay en este Puerto un Castillo, y un Muelle con sus Piezas, y se compone de 665 vecinos, y de estos en la Caleta, y Pago de San Antonio 65 y los demás arruados en el Pueblo. Lo que significa que no existiera el fortín.
Antonio de la Riviere (1740-1743) y su equipo de ingenieros, levanto planos del castillo de San Felipe y de la Batería de San Telmo, ya que él solo menciona el muelle, la batería de Santa Bárbara fue un proyecto suyo que mando a construir el Capitán General de Canarias Andrés Bonito Pignatelly de la casa de los Duques de Isola de Nápoles (1741-1743) siendo capataz de la misma Juan Pérez Ochoa. En el plano de la batería de San Telmo nos incluye dentro de la misma a la ermita del patrón de los mareantes y nos comenta que dicha batería esta en estado de ruina por las intensas embestidas del mar.
En su Descripción de la Isla de Tenerife firmada el 26 de Diciembre de 1740. Completa la carta enviada el día 6 del mismo mes y año al Coronel José Francisco Carrillo de Albornoz y Montiel, (1671-1747). Duque de Montemar, Ministro de la Guerra desde 1737 a 1741.
Plano levantado por Antonio de la Riviere en 1741

En la descripción de Puertos, calas y playas, explica lo siguiente. De dicha caleta de San Juan hasta el Puerto Viejo de la Orotava avrá dos leguas, y en este paraje del Puerto Viejo está el castillo de San Phelipe, proveído de su artillería. Y de este al muelle, que está al medio del lugar del Puerto de la Cruz, dicho de la Orotava, avrá un quarto de legua. En el muelle hay quatro piezas de artillería de bronce. A la continuación de la referida del muelle se nececita construir otra batería más adelantada para que defienda el limpio de las Carabelas el Puerto del Rey y que la artillería cruze con la del castillo de San Phelipe y dicho muelle a San Telmo a vrá un medio quarto de legua, donde hay una batería que esta arruinada de la mar, la cual se debe abandonar, hasiendo la inútil de recomponer la batería de San Telmo por el cresido gasto que se debería hazer.
Ha poca distancia de San Telmo se encuentra la playa de Martianes donde se pueden desembarcar con lanchas y tiene agua en abundancia. Y referente al Puerto de la Cruz de la Orotava expone.
El Puerto de la Cruz de la Orotava tiene su parrochia con veinte capellanes. Septezientos y sinquenta bezinos. Un convento de San Francisco con treinta religiosos; un convento de Santo Domingo con cuarenta religiosos; un convento de monxas de Santo Domingo con sesenta monjas.
Su comersio se compone de bino malbasía y aguardiente. La plaia es molestada por los bientos de norte, noroeste y deste, es guardada por el castillo de San Felipe, que tiene quatro piesas de artillería de bronse de el calibre de a dose libras de vala y dos piesas de yerro, la huna del calibre de a dies y ocho y la otra de adose; hai seis cañones de ierro que están fuera del castillo, desmontados, del calibre de a ocho; carese este castillo de batería y pólbora; se necesita para la defensa de esta plaza a lo menos de seis cañones de bronse del calibre de a veinte i cuatro, y las balas correspondientes. En el muelle que está orilla del Traxin hai quatro cañones de bronse de a quatro libras de bala, dos piesas del mismo calibre de yerro, otra piesa de ierro de a dose y otra de a ocho; en este puesto combiene poner dos piesas de artillería de bronse o de yerro del calibre de a veinte y cuatro. Sigue la plataforma de San Telmo que defiende los barcos del comersio de las islas; tiene tres piesas de ierro desmontadas; se necesita poner tres o quatro cañones de ierro del calibre de a veinte y quatro, y poner en buen estado dicha plataforma. Más allá y a la derecha ay la plaia de Martianes, ha donde se nesecita edificar un reduto con dos o tres piesas de artilleria de yerro del calibre de a veinte y quatro y dos o tres piesas de calibre menor, para embarazar un desembarco de lanchas. En el fondo de esta plaia ai muchas gumenas, con anclas a pique que hazen gran daño a los bastimentos, cortando sus gumenas. Nadie se cuida de la seguridad y limpieza de dicha plaia. Luego que sopla el biento norte, nordueste y deste es preziso que los nabíos y otras embarcaciones se aparten de la tierra, algunas beses no tienen tiempo de sarpar sus anclas, que es la cosa de que se hallan tantas anclas en el fondo.
Antonio de la Riviere permanece en Tenerife hasta 22 de enero de 1743 siendo despedido por el Capitán General Andrés Bonito Pignatelly. Murió en Málaga en diciembre de este mismo año.
Partes que componían esta batería de San Telmo, PUERTA RASTRILLO: de dos hojas. PALIZADA: a la izquierda del rastrillo hay once estacas embutidas a la pared y a continuación la garita de guardia hecha de mampostería con puerta, aspillada, zócalo y cornisa rematada de piedra de tosca labrada a continuación el pretil de mampostería que cierra la batería por la parte norte que da al mar. A la derecha del rastrillo hay dieciocho estacas embutidas a la pared. La parte sur y sureste de la batería esta cerrada con palizada de doscientas setenta y dos estacas embutidas en la pared. EXPLANADA: todo el emplazamiento es terrizo, artillado con cuatro cañones de hierro de doce sobre cuareñas y en su centro esta la ermita de San Telmo, utilizada para la tropa, la sacristía como cuerpo de guardia.
En algunos escritos de mitad del siglo XVII se expone lo siguiente, En la Iglesia conventual figuraba en el retablo del nicho central la Virgen de Nuestra Señora del Buen Viaje, en el nicho de la derecha pintado en colores con velo carmesí, la imagen de San Telmo y en el de la izquierda la imagen de San Nicolás de Bari.
La Imagen de Nuestra Señora del Buen Viaje interpreta un contenido de profunda significación iconográfica, el de la “Nave de La Iglesia”, que, en el arte contrarreformista, no sólo hace su singladura por el mar del mundo sino que es una nave victoriosa, que supera los asaltos de corsarios y enemigos que quieren abordarla. Es la nave de la Iglesia Militante, También la Virgen porta en su mano un navío en miniatura su condición de guía de los navegantes “Stella Maris” (“Estrella del Mar”).
El Dominico español del siglo XIII, Pedro González, pero tradicionalmente es conocido como San Telmo, nació en la histórica localidad palentina de Frómista, hacia el año 1175. Era sobrino del obispo de Palencia, y fue enviado a estudiar a la reciente y primeriza universidad de Palencia, en donde destacó por su prestigiosa inteligencia. Muy joven aún, fue nombrado canónigo de la Catedral de Palencia, y, en seguida, por designación de Roma, elevado a la primera dignidad después del obispo, el Deanato. Ingresa en la recién fundada Orden dominicana. Estudió teología y se convirtió en predicador incansable. En la vida religiosa, fue forjándose en un gran espíritu de fe, de oración y de celo apostólico. Fue consejero del rey Fernando III el Santo, y se dedicó en su misión apostólica a ayudar a los necesitados, y de un modo especial en Galicia y Portugal, a la atención de los marineros. La gran devoción de los hombres de la mar, con San Telmo, se debe a que una tormenta se calmó a la invocación de su nombre. Con fama de santo, murió en Tuy en el año 1246. Su culto inmemorial, como protector de los que corren peligro en el mar, fue confirmado por Benedicto XIV en 1741.
El milagro cuenta cómo San Nicolás de Bari salvó la vida un grupo de marineros en medio de una tempestad y habiendo invocado la protección de San Nicolás vieron aparecer la figura del santo sobre el barco al momento que la tempestad era calmada. Este Santo nació en Patara, en la región de Licia (actualmente dentro del territorio de Turquía) en una familia adinerada y desde niño se destacó por su carácter piadoso y generoso. Sus padres, fervorosos cristianos, lo educaron en la fe. Después de la muerte de sus padres Nicolás heredó una gran fortuna que puso al servicio de los necesitados, según la narración escrita por San Metodio, arzobispo de Constantinopla. Murió el 6 de diciembre del año 345 en Myra, mas sus restos descansan en la ciudad portuaria italiana de Bari pues allí fueron a dar después que fueron retirados de Turquía tras la invasión musulmana, posiblemente a este Santo le tenían devoción los Mareantes del Puerto de la Cruz, por este y muchos otros milagros.
Matías Gálvez Gallardo, Administrador de la Real Aduana del Puerto de la Cruz
En el año 1767 por solicitud del Personero de la junta local, Matías Gálvez Gallardo, administrador de la Real Aduana se hizo la muralla que va desde la Calle Santo Domingo hasta la batería de San Telmo, ya que antes de esta muralla era una empalizada a trechos piedras y riscos, también construye el Fortín de San Carlos financiado de su propio peculio, entró en servicio en 1770 para defender la ensenada del llano de Martiánez. En 1783 fue nombrado virrey de Nueva España que tenia su cede en la Ciudad de México, donde falleció el 3 de noviembre de 1784.Fachada del Convento dominico de San Telmo despues del incendio,
recostruido por el Arquitecto José de Betanc0urt y castro (Álvarez Rixo)
En la noche del 19 de diciembre de 1778, el convento de San Telmo regentado por los dominicos, fue pastos de las llamas, en este incendio se perdió la imagen del Santo patrono San Pedro González Telmo el resto de las imágenes incluida la de Nuestra Señora del
Buen Viaje la habían reubicado en la Parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia y pasó a la hornacina central del retablo de los Mareantes, había costeado su fábrica el gremio de mareantes en 1707 bajo la mayordomía de Juan Francisco Ferrer. Se le atribuyen al imaginero güimarero Lázaro González de Ocampo (1651-1714).
Retablo de los mareantes Parroquia de Ntra. Sra. de la Peña de Francia
Los Mareantes le reclamarían la ermita a los militares, ya que no tienen donde poner a su Patrona, Nuestra Señora del Buen Viajes, se produce la segregación entre los monjes dominicos y el Gremio de Mareantes. En 1780 fue rehabilitada la ermita por el Gremio de Mareantes: (fecha que se toma como construcción de la misma por el historiador, Antonio Rumeu de Armas, en Piraterías y ataques navales contra Las Islas Canarias): Este mismo año se traslada la imagen de Nuestra Señora del Buen Viaje desde la Parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia a la ermita del fortín. En 1783 dona una nueva imagen del patrono San Telmo, el comerciante y Mayordomo del Gremio de Mareantes Jerónimo Luis Román, su costo fue de quinientos siete reales y seis cuartos, añade haber costeado él la hechura de la imagen, recibiendo sólo cien reales de un devoto. Asimismo quiere y es voluntad, que la imagen sea siempre de los marineros a quienes se les dona. En su bendición se acordó la celebración solemne de su fiesta patronal para el segundo domingo después de Pentecostés, la nueva imagen del patrono se ubica en la ermita de San Telmo junto a la de Nuestra Señora del Buen Viaje.
El 13 de Septiembre de 1783 se firmó el acta para la celebración y costo de la festividad del Santo ante el párroco José Manuel Cabeza. En dicha escritura se comprometían tanto los mareantes actuales como sus descendientes a contribuir para el culto y mantenimiento de la ermita, dando cuenta al Mayordomo del Gremio de Mareantes del estado de la misma cada año. Fundaron una capellanía, facultando al capellán designado, que se encargaría de obtener licencia de confesores a quienes suceder por ser en este lugar corto el número de ellos y nuestro oficio de tanta incomodidad nos hemos obligado a dilatar el tiempo señalado, causándolos muchas veces no tener confesor determinado donde recurrir en el día que nos hallamos con algún sosiego de la tarea. Se nombra como capellán al presbítero Antonio Abad Béthencourt, entre otras facultades que se le dio es que asistiese en ciertos casos a sus juntas y reuniones, y determinaron que con el sobrante de las limosnas se comprarían varios sitios con árboles frutales para el mantenimiento de la capellania.
El culto de San Telmo dependía de los militares, ya que cuando llegaba el período de su festividad, para celebrarla había que contar con la aprobación del comandante de artillería, que impedía, incluso, que se encendiera más de dos velas en el altar del Santo y regulaba la hora de permanencia de los fieles en el recinto, algún que otro año, se llegó a impedir también la salida de la procesión de San Telmo alrededor de la ermita por medidas de seguridad, dada la proximidad del garitón de la pólvora.
Plano levantado por Luis Marquelli Bontempo en 1792
Antonio Miguel Gutiérrez de Otero y González-Varona (1729-1799) Mariscal de Campo de los reales Ejércitos, y Comandante General de las Islas canarias. Ordena al Cuerpo de Ingenieros levantar planos e informes del estado de los castillos, baterías y fortines de toda Canarias. Son designados para estas tareas, el jefe de Ingenieros, Coronel Luis Marquelli Bontempo, saboyano del Milanesado ó Ducado de Milán, Italia, para levantar planos de las fortificaciones.
Luis Marquelli Bontempo
Al ayudante de Ingenieros Juan Lartigué de Conde y Fuchs, francés al servicio de la monarquía española, para realizar los informes disponiendo en cada lugar los arreglos necesarios y lo más favorable para su defensa. En el año 1792 estos dos Ingenieros Militares visitan el Puerto de la Orotava. Durante su inspección a la batería de San Telmo se levanta el correspondiente plano, y en lo referente al informe indicaba que:

Se halla en paraje algo elevado y ventajosamente situada sobre peña viva: defiende bien su pequeño fondeadero, el qual es inaccesible, tanto por los escollos que le rodean, como por lo bravo del Mar, particularmente con los vientos N. y N.O. El frente que mira á la Batería de San Carlos y Playa, descubre poco los objetos que debe defender por estar muy bajo, cuyo inconveniente se corrige del mismo modo anterior, por un Muro de igual altura que descubra y bata toda esta orilla del Mar, en donde se puede hacer desembarco. La Hermita de este nombre impedirá al presente su construcción por estar muy inmediata pero verificándose su colocación á otro paraje, como se cree lo van á practicar los Naturales, en tal caso se podrá executar dicho reparo. Convendría construir un cuerpo de guardia, almacén de pertrechos y un pequeño repuesto de Pólvora, todo apoyado sobre la Estacada del Camino Real quedaría resguardada dicha Batería, por cuya parte es muy fácil al presente de montar.
Desde este Punto no se descubre nada la Batería del Muelle nombrada Santa Bárbara, por haber edificios inmediatos á ella que lo impiden, pero sus situaciones, (aunque ocultas la una de la otra, flanquean todos sus objetos cruzándose sus fuegos. Entre el Garitón y lugar común que está en el mismo parapeto, hay una cueva cuyos peñascos se están desgajando y amenazara ruina, la cual verificada, arrastrará consigo porción de dicho parapeto, se podría remediar con un muro de competente grueso sobre quien descansase aquella porción de peñas movidas. En el centro se halla otra cueva algo profunda, y sin embargo que no tiene la consequencia que la anterior, tanto una como otra deberían preservarlas de los choques tan impetuosos de estas aguas, por medio de una porción de Escollera, dispuesta a la inmediación de estas bocas- cuevas.
Los dos tercios de la Explanada se halla por hacer para que pueda jugar la Artillería: El Garitón y Estacada de la entrada con su Muro, debe repararse, por hallarse bastantemente deteriorado, como también el que cae sobre el Camino Real el qual por hallarse tan bajo, entra y sale todo el que quiere con detrimento de las Cuñas, piezas de herrajes, de los Montajes que arrancan y llevan con detrimento de la Real Hacienda, por faltarle la custodia de un Plantón que la cuide; Sus reparos sin mejoras ascenderían a 1882 Reales de Vellón.
Santa Cruz de Tenerife á 24 de Diciembre de 1792 Rubricado
Juan Lartigué de Conde

Limpió o fondeadero del Rey visto desde la bateria de San Telmo
En 1793 se hace cargo de las mejoras de la batería de San Telmo, sufragando los gastos el comerciante de origen portugués y llegado desde Filadelfia en 1785 Francisco Caballero Sarmiento quien residía en este Puerto con su esposa Catalina Craig y su hija Juliana, había sido nombrado este año de 1793 castellano de la misma, quien la hizo embaldosar de sellares de piedra viva de 20 pies de ancho por 25 pies de largo en el lugar donde esta situado los cañones, pues antes era de tierra. La dota de nuevos cañones. En la esquina noroeste reconstruye el garitón polvorín con puerta y cerradura. A continuación del garitón reforma el común con asiento de piedra y descubierto, al final fue enjalbegada y baldeada.
S.M. el Rey Carlos IV le mando dar las gracias oficialmente a Francisco Caballero Sarmiento con el Gobernador y Comandante General de las Islas Canarias, Antonio Miguel Gutiérrez de Otero y González-Varona, este visita el Puerto de la Cruz de La Orotava en noviembre de 1796 permaneciendo por espacio de cinco días para pasar revista a las Milicias establecidas en la Casa Cuartel, que por estas fechas estaba situada en la calle Las Cabezas, (hoy Calle de Blanco) esquina a Cupido, pasando luego a inspeccionar los trabajos de mejoras realizados en las cuatro fortificaciones de la localidad. Durante su estancia visito el domicilio del joven pintor portuense Luis de la Cruz y Ríos, posó durante algunos días en su presencia, este fue uno de los primeros personajes históricos que retrato.

Antonio Gutiérrez de Otero, Comandante General de las Islas Canarias
En los últimos años del siglo, las autoridades de artillería de la fortaleza de San Telmo hacían los ejercicios castrenses los domingos y días festivos, a la misma hora en que se celebraba la misa. Además, en la creencia que la ermita era un edificio del que podían disponer a su facultad, exigieron que el capellán celebrara la misa después que concluyesen los ejercicios. Como este no accedió a sus requerimientos, los militares consideraron la negativa como una descortesía, inventando como respuesta, mientras se celebraba la misa, los ejercicios de baterías con gran estruendo, de forma que tanto en la ermita como en los alrededores no se oían sino los fuertes y continuos golpes de cañón y las voces del mando. El capellán, Antonio Abad Béthencourt, para evitar disgustos e humillaciones tuvo que irse, durante muchos meses, a celebrar la misa en la capilla de los Mareantes de la parroquia de Nuestra Señora de la Peña. En el momento de la invasión de Tenerife por la escuadra inglesa de 1797, la guardia militar que protegía la fortaleza ocupó nuevamente la sacristía de la ermita para situar el cuerpo de guardia. Con el fin de poner remedio a lo que consideraban los mareantes una profanación de su lugar de culto, decidieron construir a costa de los fondos de la Confraternidad un cuerpo de guardia para los militares, situado a la izquierda de la entrada su puerta es de una hoja, su ventana de una hoja, tablado dormitorio de la tropa y su piso empedrado. A pesar de ello poco o nada se remedió porque los artilleros cuando hacían guardia en la batería, seguían ocupando la sacristía y en ocasiones incluso la ermita.
El gremio de Mareantes tuvo también una escuela de primeras letras para los hijos de marineros, solo atendían a los niños, en una casa que poseían en la calle del Lomo, en ella se les enseñaba gratuitamente a leer, escribir y contar, y se les instruía en la doctrina cristiana. Comenzó en el año 1804-1805 propuesta por el Alcalde Real Bernardo Cologan Fallon, y por el Mayordomo del Gremio de Mareantes Manuel de Armas (libro del Ayuntamiento folio 309) pagaban 200 pesos de renta al maestro, y casa para el mismo, que pagaría el mayordomo. El nombramiento del maestro recayó en el presbítero Rafael Ezequiel de Curras. También tenia la obligación de mandar uno ó dos jóvenes a aprender pilotaje al Colegio de Mareantes de San Telmo en Sevilla, finalizado uno mandaban otro, costeando los gastos el Gremio de Mareantes en el que se formaron muy buenos pilotos.
Después del fallecimiento del segundo capellán Juan Gregorio Real, fue nombrado en 1807 para sucederle Juan Bautista de Béthencourt, que dejo de asistir a las reuniones y juntas de los Mareantes, al igual que el Beneficiado Antonio Delgado, habiendo consultado a letrados exponiéndoles y persuadiéndoles de la ilegalidad y nulidad de semejantes reuniones y de la llamada Cofradía por no tener sus Estatutos aprobados por S.M. y Consejo. De esta manera evitaron infringir las graves responsabilidades y penas implícitas en las leyes contra los que directamente ayudasen, auxiliasen o facilitasen apoyo a estas reuniones, juntas o gremios ya que en 1806 había comenzado en Canarias la regulación de los Tribunales y Juzgados Militares de Marina y la creación de los distritos y gremios de matriculados, según las disposiciones notificadas en las Ordenanzas Navales. El comandante de Marina responsable de la reforma, empezó la creación e ordenación de gremios por la marinería del Puerto de la Cruz, encontrando que existía en él un gremio o asociación que no cumplía los requisitos previstos en las Reales Ordenanzas de Matricula, sobre la aplicación que debería hacer de sus recursos y fondos para socorros mutuos y establecimiento de hospitales para los mismos mareantes.
La cuota ó contribución que pagaban los componentes del gremio era el 2,5% de sus beneficios, y con ella se atendía a los gastos de la escuela creada por el Gremio y el culto de las imágenes de San Telmo y Nuestra Señora del Buen Viaje. Esta cuota al principio se impuso voluntaria y libremente, pero en aquel entonces la cobraban los mayordomos del Gremio de Mareantes veces de forma obligada, con la intervención y auxilio de autoridades. Las indagaciones del comandante repercutieron en desprestigio del Gremio, incluso a los ojos de los propios inscritos, que a partir de entonces se mostraron esquivos a facilitar su tributo. El comandante Domingo Mesa, trato de nuevo de reducir la celebración de la fiesta del Patrono a una misa cantada, la oposición de algunos miembros del Gremio de Mareantes dio lugar a que el comandante, de acuerdo con el de artillería, intentasen demoler la ermita de San Telmo por hallarse dentro de la batería, en oposición a las normas de las fortificaciones.
El siguiente comandante de Marina, Joaquín Villalba, gracias a la labor de su predecesores encontró establecidas las matriculas y Gremio del Mar, reformado en parte el Puerto de la Cruz de acuerdo con las Ordenanzas Navales. Respecto a la festividad de San Telmo no introdujo cambio alguno, aunque estaba convencido de la necesidad urgente de trasladar la imagen del santo al retablo de Los Mareantes de la Iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, y que la ermita no estuviese dentro de la fortificación para evitar conflictos con el comandante de artillería.
El 11 de Julio de 1825 el capellán Juan Bautista de Betancourt dificultó su capellanía suprimiendo la escuela de mareantes de San Telmo, ya que los marineros dejaron de contribuir con las soldadas ó cuotas destinadas al mantenimiento de la escuela y de la ermita y su culto.
En 1826 durante las fiestas de San Telmo se volcó una lancha cargada de hombres y mujeres. Se ahogaron cuatro personas y se prohibió para años venideros hacerse embarques y paseos de mar en dicha festividad.
En la noche del Martes siete al Miércoles ocho de Noviembre de 1826, el gran temporal con incesantes lluvias y viento fuerte del noroeste con rayos y relámpagos que hubo en toda la isla origino que las fuertes corrientes del barranco de Martiánez, se desbordara a la altura de la calle de La Hoya llegando la inundación hasta la misma batería, Según el informe pedido por el Ayuntamiento presidido por el Alcalde Tomás de Armas el 23 de Noviembre de 1826 y elaborado por los Sres. Francisco Gervasio Ventoso Romero y José María Siliuto Ballester; referente a la zona de Martiánez expone:
En la esquina inmediata de esta batería de San Telmo derribó cinco varas de muralla y estacada. Su castellano Domingo Nieves Ravelo reedifica los daños ocasionados por esta riada poco tiempo después. Habiéndose englosado antes de llegar a nuestros límites, por la unión de otros, en la jurisdicción de La Orotava, entró con tanta furia, según se dice al principio, y tanto lleno de escombros, que entullando su corriente antigua se derramó por las huertas que quedaban a la parte del este, ya “ecepción” de una pequeña porción de estas a que no pudo subir, por estar elevadas, las llevó a la mar, haciendo lo mismo por la orilla del oeste de su curso, con un gran “pedaso” de cercado de trigo de Don Juan Antonio Cólogan, por el que abrió un brazo, que pasando al llano mayor de quellos paseos, lo destruyó casi enteramente, y topando con la esquina inmediata de la batería de San Telmo derribó cinco varas de la muralla y estacada. Entró con toda su fuerza por los muros de un “citio” de Don José Celestino de Ventoso, de viñas, árboles y huertas, se llevó la casa que había en él y arrasó el terreno totalmente. Subió después cosa de cinco varas, y destruyendo un poyo de tres escalones de esquinería, del paseo que daba alrededor de dicho sitió, siguió al mar, llevándose cinco cercados que halló delante, y asiento del parte del Norte, unido a la casa que fabricó Don Domingo Aguilar, que con su cercado perteneciente a las religiosas Dominicas; y siguiendo por el mismo nivel destruyó totalmente la batería de San Carlos, con el almacén de artillería, que estaba a su espalda dejando por señal que existió allí tal fortaleza, dos cuareñas y dos cañones que habiéndose clavado de una manera extraña entre los escombros, no pudo llevarse el mar. El cabo y dos soldados de la guardia de ésta batería se salvaron, y perecieron los otros dos, a pesar de sus esfuerzos por conservar la vida, habiendo muerto otro de este destacamento al “trancitar” el barranco. Este informe lo firman el seis de Diciembre de 1826.

Los pertrechos y piezas de artillería de la desaparecida batería de San Carlos, fueron trasladados a la de San Telmo, colocándose en la sacristía y ermita, donde se depositaron por mucho tiempo, con ocasión de preparar la celebración de la fiesta del santo patrón 1827, el Capitán de Mar se dirigió al subdelegado de Marina pidiéndole que sacaran de la ermita todo lo depositado en la misma, ya que el gobernador militar se había negado a entregar la llave. La contestación del subdelegado fue la siguiente:
“Los efectos salvados de la ruina causada por el aluvión han sido y están bien custodiados en la ermita de San Telmo. A cuyo santo no le será desagradable emplear su casa en servicio del Rey y del Estado: por esta razón, no tratándose por ahora de desocupar el edificio y pudiéndose celebrarse el día en la iglesia parroquial, no hallo más arbitrio para que puedan convencidos el servicio del Rey y del Santo, que dejar las cosas en el estado que están y que su función se haga en la citada iglesia parroquial, trasladándose el intento a la capilla que en ella tienen los Mareantes, la imagen del Santo y cuanto pueda pertenecerle.”
La natural reacción de los mareantes llevó al comandante militar de Marina, con fecha 28 de mayo de 1827, a dirigirse al obispo Luis Folguera, reconociendo que “ bajo el celo del real servicio se había violado el sagrado derecho de propiedad e indirectamente la piedad y devoción del gremio de Mareantes del Puerto de la Cruz, que estaban acostumbrados mas de dos siglos ha dar culto a su patrón en la ermita que les era propia, pidiéndole como favor que las fiestas se hicieran en la ermita de San Juan Bautista del convento franciscano. El obispo autorizó la celebración de la función religiosa en la citada ermita, con la condición que después se restituyese el santo a la suya propia y se sacasen de ella los materiales.
Aunque el Comandante General ordenó al gobernador colocar las piezas en la sacristía de la ermita hasta nueva determinación, éste no hizo nada, y llegando el mes de marzo de 1828, se volvió a repetir la situación al querer el gremio de Mareantes reparar la ermita, ya que se acercaba el tiempo de la fiesta de San Telmo.
El 8 de mayo de 1828 el obispo ofició de nuevo al Comandante General, Francisco Tomás Morales, quien ordenó al gobernador Militar que dispusiera el traslado inmediato a otro edificio, de los efectos de artillería que estaba en la ermita de San Telmo. Con fecha 20 del mismo mes, el comandante envía al obispo copia del oficio recibido del gobernador, en el que decía:
“doy las providencias convenientes para que los efectos depositados en la ermita de San Telmo pertenecientes al arruinado castillo de San Carlos, se trasladen al de San Felipe, dejándola expedita según se tiene solicitado, no obstante la dificultad de cubrir el gasto de la conducción, careciendo de los fondos la Caja de la Maestranza y lo infructuoso de ella si se restableciese la batería de aquel castillo, en el que abría que construir un almacén para custodiar los enseres de su servicio a expensas de los fondos de la fortificación a no servirse de la referida capilla, que solo un día al año se emplea con la función del Santo. Procesión en su barrio, de San Telmo y Ntra. Sra. del Buen Viaje,

Entretanto se celebró de nuevo la fiesta en la ermita del convento franciscano del Puerto de la Cruz, y aunque la solución del conflicto había sido satisfactoria para el obispo y para los mareantes, en la opinión del capellán Juan Bautista Béthencourt fue momentáneo y transitorio este triunfo, por que le parecía entrever muy cercano el día en que se reproducirían los choques y tensiones con la autoridad Militar, con la de Artillería y con la del fuero de Marina. Su desconfianza se basaba en el peligro en que se encontraba la fortaleza y la ermita, socavadas por el mar, y en que la Junta de Fortificaciones ya había mandado levantar planos para consolidar la batería colocándola en los puntos más sólidos, que eran donde estaban la sacristía y la ermita, para proteger la rada y el fondeadero, por lo que sería preciso derribarla.
Después de este aluvión, también se dejaron de celebrar la misa de los Domingos y festivos, dado que no habían fondos, ya que el aluvión arraso las fincas con las que estaba dotada la capellania.

En noviembre de 1836 la fortaleza de San Telmo, vuelve a estar en un estado ruinoso por el fuerte oleaje del mar que ha vuelto a socavar los cimientos, realizando excavaciones que ha dejado en hueco parte de la explanada amenazando desplome y desapareciendo parte del frente marítimo. El Gobernador Militar, Capitán Leonardo Cordero y Vercolme solicitó su reedificación, y manda desde Santa Cruz a cargo de las obras al Sobrestante Mayor de Fortificaciones Alférez Pedro Pérez. Los refuerzos hechos de cal y cantos oportunamente en el frente marítimo y debajo del garitón de la pólvora, impidieron su desplome total.
Los días 23 y 24 de enero de 1838 hubo un gran mar de leva y a las horas de pleamar, así de día como de noche, hizo considerables destrozos en la batería: separó un pedazo de la pared de la entrada por haber movido los cimientos de roca viva, todo el sub-suelo que estaba debajo de la muralla lo deposito sobre ella dejando toda la batería inundada. El Ayuntamiento presidido por el Alcalde Constitucional Juan Antonio Cologan Franchi, había pedido dinero a la Junta de Fortificaciones desde el mes de enero, y el 25 de noviembre de 1.838 después de una gran demora, concedió 1.500 reales de vellón para la reparación de los destrozos ocasionados a principios de año. Los vecinos pagaron algunos jornales y en octubre finalizaron las obras.
Domingo Bethencourt, vecino de este Puerto y castellano de la batería Santa Rosa en la Plaza de Santa Cruz de Tenerife, solicito que su S.M. le transfiriese a la de San Telmo del Puerto de la Cruz. El Gobierno solicita al Comandante General de Canarias Juan Manuel Pereira y Soto Sánchez Marques de la Concordia y Mariscal de Campo (1836-1840) que función tenían estos castellanos y para que se utilizaban. Contesto S.E. que no se utilizaban para nada. En octubre de 1839 llega una Real Orden de 10 de septiembre del corriente año, aboliendo en estas Islas los cargos de castellanos o Gobernadores de fortalezas.
El 10 de octubre de 1843 en un escrito de la Comandancia de Ingenieros decía con relación a esta batería de San Telmo.
Construida en un risco bastante elevado y escarpado, cuyo pie bate el mar y lo ha socavado, ocasionando la caída de algunos trozos de risco, por lo que fue necesario años anteriores construir un muro o estribó para evitar la ruina de la parte que esta en la explanada. Consiste en una figura irregular de siete lados, cuyo perímetro es 128 varas, y de ellos tres, de 14, 25 y 24 varas, comprenden su explanada de piedra viva, en buen estado, siendo capaz de 5 piezas (hoy tiene 2 de hierro de 12 y 2 de bronce de 16, con su correspondiente juego de armas y cuareñas en buen estado). Los restantes lados de la batería consisten en un pretil sobre el que hay una fuerte palizada de madera de tea, en el lado frente a su entrada y a la derecha de la batería, que hace por un rastrillo de madera de tea, esta el cuerpo de guardia de cuatro varas por seis, cuyo piso que estaba terrizo, se ha empedrado, reparado la puerta, ventana y varios desconchados de sus paredes y de toda la batería, y pintado las puertas y estacada, para su conservación.
En el centro de la batería está la ermita de San Telmo, cuyas paredes y techo están en muy mal estado, por abandono. Su sacristía sirve de cuerpo de guardia, en caso necesario, y el cuerpo de guardia se destina para efectos del servicio de artillería. Desde la calle de Santo Domingo se entra en la que conduce a esta batería, que solo tiene casas por la derecha, y por la izquierda está la costa sobre roca bastante elevada, para pasar a cubierto de la batería, en defensa del fondeadero del Rey que esta a su frente, hay un parapeto corrido siguiendo la configuración del terreno a ángulos muy obtusos, siendo su total longitud de 174 varas hasta la batería que es el extremó derecho de este atrincheramiento, habiendo cerrado su emplazamiento con la fuerte estacada que tiene.


El estudio del expediente instruido con motivo de la visita canónica que el primer Prelado de Tenerife, Luis Antonio Folguera y Sión, (1824-1848) realizó en 1845 a la ermita de San Telmo del Puerto de la Cruz, desvela algunos aspectos hasta ahora confusos, sobre la confraternidad de Mareantes, su dimensión social, sus cultos y las tensas relaciones que mantuvieron con las autoridades militares a causa de la batería que se erigió en su propio solar y con su mismo nombre.
Lo anómalo de una ermita enclavada en el interior de una fortificación ya había sido causa de extrañeza para los prelados de Canarias en sus visitas pastorales durante el siglo XVIII, pero erigido el obispado de Tenerife en la segunda década del XIX, fue su primer obispo a quien correspondió la tarea de afrontar y clarificar la situación.
En octubre de 1846, el párroco del Puerto de la Cruz, don Manuel Esquivel, informaba al obispo que de nuevo se habían producido tensiones con la comandancia de artillería. Durante algún tiempo los mareantes trataron de comprar un terreno inmediato al fortín para edificar una nueva ermita al Santo Patrón, pero nunca llegó a realizarse, ignorándose el que jamás se halla intentado por la mencionada comandancia que se cerrase la ermita y haberse continuado celebrando la festividad de San Telmo en ella.
El año 1851 el alcalde José Agustín Álvarez Rixo, requirió al nuevo capitán de mar José Miranda que reconstruyese la ermita, por este período el Capitán de Mar era el encargado de la ermita y custodiaba la llave de la misma. El día 4 de Septiembre de 1852 efectúa una visita de inspección a esta batería el Capitán General de Canarias Eugenio Calonge y Fenollet. El 1 de mayo de 1.854 se pidió por orden del Gobierno valorar las fortificaciones, sin saberse su objetivo. La fortaleza de San Telmo fue valorada en 24.148 reales de vellón.
En 1880 fue reconstruida la capilla por la comisión episcopal y los vecinos hicieron nuevamente las fiestas en honor a la Virgen Nuestra Señora del Buen Viaje y San Telmo.
La batería fue Inscrita en el registro de la Propiedad de la Villa de La Orotava el 1 de julio de 1.900 al folio 70 del tomo 28 del Puerto de la Cruz, finca nº 1196 inscripción 1º, con una superficie de 1.302, 94 m2 y linda al N. con los arrecifes de la playa de San Telmo, al S. y O. con la calle de San Telmo y Paseo de Martianez, y al E. con el callejón que baja a la playa; se halla el extremo de la población con cota de 4,00 mts., distante 3 mts. de la orilla del mar y por la gola, la separa de los edificios particulares, una calle de 3 mts. de ancho. Tiene una longitud de magistral de 51,60 mts. y consta de una sola explanada, teniendo la forma de un polígono regular cerrado por un muro de 0,80 mts. de alto. A la derecha hay una garita de piedra, y a la izquierda un repuesto circular casi derruido. En el centro de la batería esta enclavada la ermita de San Telmo. Por R.O. comunicada el 18 de septiembre de 1.912 se ordena la entrega en usufructo Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, respetando la concesión, también en usufructo, del repuesto a favor de Ramón González. Ambas concesiones vienen obligadas a abonar el canon de una peseta anual y efectuar a su costa las reparaciones necesarias. Bateria de San Telmo, principios de siglo XX
En los años de la Guerra Civil fue saqueada la ermita, desapareciendo muchos objetos de culto incluida la campana. En 1945 empiezan nuevamente las fiestas en honor a Nuestra Señora de Buen Viaje y San Telmo. En 1948 se hacen mejoras interior y exteriormente, se ubica el Sagrario abriéndose al culto nuevamente en 1950. En 1955 se le reemplazo el piso y se restauró el pulpito, y la imagen de San Telmo por el escultor orotavense Ezequiel de León Dominguez. En junio de 1957 es él último año que se celebraron las fiestas en honor a Nuestra Señora del Buen Viaje y San Telmo, según cronistas, se debió a la necesidad de recaudar dinero por iniciativa vecinal para restaurar la ermita, cuyas puertas estaban bastante deterioradas. El dinero se obtenía mediante rifas, verbenas y diversos concursos. Una parte importante de la recaudación se destinó a fundir la nueva campana de la ermita que es la que luce actualmente y se instaló de nuevo en 1958.
Fotógrafia sin el muro que circunda la bateria
En el año 1959-1960, con el “boom turístico” se rompe el muro que separa el fortín de la calle de San Telmo a la Avda. de Colon para ampliar más la calle, tratándose de una concesión en usufructo por parte de los estamentos Militares al Ayuntamiento. Este no pidió permiso para dichas obras, por lo que tuvo que restaurar el muro nuevamente tal y como estaba. Se dijo en su momento que estas obras fueron denunciadas por Francisco Bonin Guerin, que fue militar. ¡Que seria hoy del fortín de San Telmo sin esta denuncia!
Desde el año 2003 para acá los amigos de San Telmo vienen haciendo las fiestas en honor de este Santo en su ermita situada en este bello rincón portuense, por lo que hay que darles las gracias a este colectivo por recuperar una más de nuestras tradiciones. Declarada BIC por Decreto 21/2000, de 15 de febrero de 2000, con categoría de MONUMENTO.
Muellito y playita del Boquete en San Telmo



En estos años 2009-2010 se cumplen cuatro siglos que esta entre los portuenses la imagen del dominico llamado San Pedro González “San Telmo”, entronizado en dos lugares de nuestra Ciudad, su primera ermita en el lugar que ocupa hoy el antiguo convento de su nombre, luego su ermita del Boquete, nuevamente el convento y regreso a su ermita del Boquete en la que se encuentra hoy día.
Esta historia que se presenta es un acopió de muchos artículos escritos sobre la imagen de San Telmo su convento, su ermita y su fortín de protagonistas, escritores y historiadores desde: José de Viera y clavijo, José Agustín Álvarez Rixo, Antonio de la Riviere, Pedro Manuel Dávila y Cardenes, Antonio Rumeu de Armas, Antonio Ruiz Álvarez, José María Pinto de la Rosa, Juan Tous Melían, María F. Núñez Muñoz, Emma Calero Ruiz, Melecío Hernández Pérez, Margarita Rodríguez Espinosa, Antonio Galindo Brito, Fernando Viale Acosta.
Cogiendo una aglomeración de todos lo artículos de estos autores se a hecho este escrito que puede tener rigor histórico ó no pero es a la conclusión a la que he llegado uniéndolos entre si, de lo que no hay duda es de que esta ermita que tenemos hoy día no fue construida en 1780 como nos ponen en todos los artículos a la que se alude. Con estas paginas solo pretendo que los portuenses conozcan un poco más de la historia de nuestra Ciudad.


Bernardo Cabo Ramón
Miembro de la Agrupación Ranillera























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